Una persona no SUFRE discapacidad, la tiene. Lo único que sufrimos es de falta de accesibilidad.

Opinión de Francisco Zuasti sobre la falta de accesibilidad en los edificios comunitarios, afectando a la "libertad" de miles de personas.

Discapacidad

1,8 millones de personas necesitan ayuda para poder salir de sus inmuebles y de ellos, 100.000 ni siquiera tienen ayuda para poder salir de sus casas, sintiéndose presas en ellas.  Impactante,  ¿verdad?. Pues la sociedad no se manifiesta con la misma intensidad por esta cruda realidad que por otros temas con menos prioridad.

El estudio que ha lanzado  COCEMFE  y la Fundación Mutua de Propietarios, dice que el 43% de los 2,5 millones de personas con movilidad reducida, pasan muchos días sin poder bajar de sus inmuebles. El 33%, comentan que saldrían más y tendrían una vida más activa si sus edificios fueran más accesibles y pudieran hacerlo de manera autónoma.

El 60% de estas personas, no precisan de silla de ruedas para movilizarse, siendo muletas, bastones o andadores, los productos de apoyos que necesitan para hacerlo. Otros, simplemente tienen dificultad al deambular por falta de control corporal.

Francisco Zuasti  es asesor en Accesibilidad Universal por la  UIC  (Universidad Internacional de Cataluña) y expresidente de  ASPAYM Cádiz  e insiste en que se debe de tener en cuenta a estas personas con extremas necesidades de accesibilidad. Ofreciendo asistencia para favorecer la salida de sus inmuebles a través de un equipo humano y mecánico  hasta que se puedan lograr las ayudas necesarias para que estas personas logren tener reconocidos sus derechos.

La nueva modificación de la  Ley de Propiedad Horizontal y el RDL 1/2013  y con plazo de ejecución hasta el pasado  4 de diciembre de 2017,  indica que las comunidades de propietarios están obligados a realizar las modificaciones en el edificio y sus espacios comunitarios en el caso que alguno de sus propietarios e incluso inquilino de larga duración, lo requiera para poder utilizarlo y moverse de forma autónoma e independiente.

Esto afecta al pago obligatorio por cada propietario de hasta  12 mensualidades de gastos de la comunidad para realizar las reformas de accesibilidad  (según el coste de la obra).

Algunas de las medidas que se requieren en edificios comunitarios para garantizar de forma segura la accesibilidad de las personas con movilidad reducida, son las eliminaciones de barreras arquitectónicas con rampas que cumplan la normativa o sean practicable, la instalación de ascensores y  automatización en la apertura de las puertas de los portales.  También hay que tener en cuenta ciertos criterios para las personas con discapacidades sensoriales e intelectuales, como la accesibilidad en la comunicación y entendimiento.

En la mayoría de municipios no se ha ejecutado ningún proyecto de accesibilidad, ni siquiera existe un Plan para hacer cumplir el RDL 1/2013 y que cumplió la fecha de ejecución el pasado 12/2017.

Manuel y Francisco Zuasti
Manuel y Francisco Zuasti

El caso de Manuel, un niño de 13 años que requiere la ayuda de sus padres para bajarlo a pulso de un 2º sin ascensor, no es excepcional, puesto que son muchas las personas las que sufren de falta de accesibilidad.

Francisco Zuasti insiste mucho en la frase  “La discapacidad no está en la persona, está en el entorno. Pues adaptemos el entorno”.  Una persona no SUFRE discapacidad, la tiene. Lo único que sufrimos es de falta de accesibilidad que es la que nos impide vivir y desarrollarnos de forma independiente como cualquier otra persona.

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