La trufa negra es considerada un superalimento en el mundo de la cocina, ya que es tratada como un manjar para el paladar. Así, se trata de un producto con un precio significativamente elevado en el mercado y no asequible para todos los bolsillos.
Pero además de todo esto, la trufa negra también es un superalimento por su importante composición nutricional, rica en vitaminas y minerales esenciales para el correcto funcionamiento del organismo.
En concreto, la trufa negra es un hongo, pero tiene un precio tan elevado porque la recolecta de este alimento dura varios años y requiere de unas condiciones especiales para su cultivo. Si bien, su sabor es único e inconfundible.
El valor de este superalimento data desde hace cientos de años, pues para su búsqueda actualmente se utilizan perros adiestrados. Pero hace unos años también se empleaban cerdos para encontrar estos tesoros alimenticios entre la tierra.
Trufa negra, un superalimento a todos los niveles
Debemos tener claro que la trufa negra es tratada como un superalimento ‘deluxe’ y su precio puede variar cada semana, y en función del establecimiento en cuestión. El kilo de este alimento oscila en torno a los 850 euros, aunque en determinadas épocas muy marcadas del año, como la Navidad, puede superar los 900 euros.

En la actualidad, este superalimento se cultiva en diferentes territorios de España, y también en Italia y Francia. Países en los que realmente tiene una utilidad elevada en la gastronomía y en la cocina de los grandes chefs del mundo.
Los beneficios de la trufa negra para la salud se sustentan en sus increíbles propiedades nutritivas, siendo este otro de los principales motivos por los que es considerado un superalimento.
Apenas aporta 34 kcal por cada 100 gramos de alimento, por lo que es un producto ideal para incorporar en cualquier estructura alimenticia cuyo objetivo sea la pérdida de peso, seguir un estilo saludable o mantener la línea.
Además, también contiene minerales como el potasio, selenio, hierro o sodio; y minerales como la vitamina C o vitaminas del grupo B. Sin olvidar el gran aporte de agua que confiere al organismo.
La trufa negra en la alimentación
La trufa negra normalmente se consume en pequeñas cantidades y como ingrediente de otras recetas o elaboraciones gastronómicas. Y es que simplemente una mínima cantidad de este superalimento ya aporta gran sabor a cualquier plato.
Los expertos advierten que es adecuado echar la trufa negra siempre al final del cocinado. Es decir, antes de servir la elaboración para que no pierda su característico aroma.
Así, entre las recetas en las que se puede utilizar, destacan huevos con patatas trufados, risotto de trufa, pasta con trufa, huevos poché con foie; purés de verdura, salsa de trufa y almendras, crema de cebolla…etc. En definitiva, un superalimento que ofrece innumerables alternativas en el mundo de la cocina.
Desde el Colegio de Dietistas-Nutricionistas de Aragón explican que la trufa negra debe conservarse en un espacio fresco como la nevera o incluso en el congelador. «Si la conservamos en el congelador hay que rallarla en el momento de presentar el plato sin descongelarla, así podemos seguir guardar el resto para otra ocasión en el congelador», concluyen los especialistas.