La pensión por incapacidad permanente total es una prestación económica que se concede a las personas que a causa de una enfermedad o accidente, sea este laboral o no, no pueden continuar desarrollando su actividad profesional habitual, al menos de manera total y permanente. El sistema de pensiones de España contempla esta pensión como compensación a esa pérdida de ingresos laborales que pierde el trabajador al no poder seguir con su trabajo.
Y es que una persona que pierde su capacidad para llevar a cabo su trabajo habitual, pierde de igual modo el salario que venía recibiendo por esa actividad. Es por ello que hay establecidas una serie de prestaciones para cubrir esta pérdida y dar la oportunidad al damnificado de mantener su nivel adquisitivo. Es decir, garantiza el sustento económico de la persona para que además de la pérdida de capacidad, no caiga además en un riesgo de pobreza.
Incapacidad permanente total
En España, es la Seguridad Social el organismo destinado a gestionar las pensiones por incapacidad permanente. Y es que no existe solo un tipo de pensión ni de incapacidad. Para ajustar la prestación y las ayuda lo máximo posible al afectado, la Seguridad Social cuenta con cuatro grados de incapacidad permanente: parcial, total, absoluta y gran invalidez.
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En el caso de la incapacidad permanente total, es un grado que determina que el trabajador ha perdido la capacidad para continuar desarrollando su actividad laboral habitual, pero puede ocupar otro puesto o llevar a cabo otro tipo de actividad laboral. No obstante, existen algunos requisitos que debe cumplir el trabajador que aspire a una incapacidad permanente total. Estos son, tener cotizados una serie de años a la Seguridad Social, y que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) lo reconozca.
Cabe señalar, que no existe una cuantía fija para las personas a las que se le concede esta pensión. Pues el importe se calcula según la base reguladora del trabajador y el porcentaje aplicable a este tipo de incapacidad. En este caso, el grado total de incapacidad, contempla el pago del 55 por ciento de la base reguladora, calculado según las bases de cotización, salvo si eres mayor de 55 años, que se calcula en base al 75 por ciento. No obstante, este tipo de prestaciones se revisan de forma periódica.
Solicita un aumento del 20%
Es posible aumentar un 20 por ciento tu pensión por incapacidad permanente total. Eso sí, debes contar con que se trata de un 20 por ciento con respecto al importe de la base reguladora, no se aplica sobre la cifra de la pensión. Esto significa, que si se trata de una persona de 54 años con incapacidad permanente total, y su base reguladora es de 1.000 euros, la pensión sería de 550 euros. Si la pensión se revalorizara un 10 por ciento y subiese a 1.100 euros su base reguladora, con 55 años su pensión sería de 825 euros, es decir, el 75 por ciento de 1.100.
Pero, ¿Cómo puedes solicitar este aumento? Debes cumplir con los siguientes requisitos:
- Ser beneficiario de una pensión por incapacidad permanente total cualificada.
- Tener al menos 55 años.
Pero a su vez, hay una serie de limitaciones que de solaparse con la prestación, serían incompatibles con este aumento del 20 por ciento. En este caso, es fundamental que la persona con una pensión por incapacidad permanente total:
- No esté trabajando en un empleo compatible con la pensión, es decir, se ha de estar desempleado.
- No debe estar percibiéndose una prestación por desempleo en el momento de su solicitud. Es decir, no se aprobará la solicitud del aumento en el caso de que se esté realizando un trabajo remunerado o se esté percibiendo el paro por parte del SEPE.