Johnatha Bastos es un joven brasileño al que le gusta la música y le apasiona tocar instrumentos desde que era niño. Hasta ahí, la historia puede parecer normal y sin grandes alardes. Pero la realidad es bien distinta, ya que este joven brasileño nació sin brazos y también sufrió un acortamiento del fémur; aún así, ha aprendido a tocar la guitarra con los dedos de los pies y ha llegado a convertirse en uno de los músicos más populares del panorama internacional. Ayer, su historia emocionó en el programa de AtresMedia ‘El Hormiguero‘, que recibía al artista malagueño Pablo Alborán.
Sentado en una silla, descalzo y con la guitarra a sus pies, apoyada en el suelo. Así es como este joven ha demostrado que lo imposible es sólo un poco más difícil, pero que se puede alcanzar. Y no sólo merece la pena verlo por el esfuerzo y el ejemplo de superación, sino también por sus innegables cualidades para la música. Por tanto, si los instrumentos se pueden tocar con las manos, ‘quien dijo que no se pudiesen tocar con los pies‘, debería pensar Johnatha.
Nació sin brazos y con acortamiento de fémur
Nacer sin brazos ya es una faena considerable para cualquier persona, que caería en la impotencia y en la resignación ante esta situación que le perseguiría de por vida; sin embargo, Johnatha hizo de esta realidad una nueva oportunidad. Y la aprovecha cada día. Además, explica que «fue una gran sorpresa» para sus padres, ya que las ecografías a lo largo del embarazo no revelaron nada que pusiera de manifiesto la posibilidad que le iban a faltar estas extremidades.
A pesar de su discapacidad, enseguida empezó a demostrar su talento para la música, sin que parecieran importar sus características físicas. Desde bien niño, este brasileño fue atraído por la batería, por lo que su madre decidió comprarle una, aun sin saber cómo conseguiría tocarla. Pero encontró la manera. Más tarde, al cumplir los 11 años, cambió la batería por el teclado, estimulado por su abuelo.
Pero no se conformó con estos instrumentos y decidió añadir uno más al amplio abanico que ya le respaldaban: la guitarra, a pesar de que a día de hoy, sigue sin cerrar la puerta a atreverse con nuevos aparatos musicales. «Cuantos menos dedos tienes, más fácil es aprender», afirma Johnatha, bromeando, mientras es protagonista de varios programas de televisión por todo el mundo, enseñando su caso y motivando a personas que se hallen en una situación similar.
Aprendizaje autodidacta
Lo más meritorio de esta historia, si cabe, es el aprendizaje autodidacta de este músico que, a pesar de las evidentes limitaciones, decidió no rendirse y darle la vuelta a la situación que le asolaba. Fue la confirmación de que no hay límites para aquellos que persisten y se sobreponen a las adversidades. Johnatha se vio obligado a adaptarse a sus necesidades, hasta convertirse en un ejemplo casi único en el mundo. Es el guitarrista sin manos. Un artista capaz de crear las melodías más bellas a través de sus pies.
Sin embargo, su gran actuación le llegó con la clausura de los Juegos Paralímpicos de 2016, que se celebraron el Río de Janeiro. Allí, rodeado de su gente y de su país, logró una actuación que ya es historia no sólo de la música; sino de todos los ámbitos que giran alrededor de una persona.