Los expertos recomiendan no repartir la herencia a partes iguales entre los hijos – Este es el motivo

El reparto de la herencia es un tema controvertido, por esta razón, el testador debe ser lo más honesto posible a la hora de hacer el testamento

El reparto de la herencia debe ser honesto con lo que el testador siente

El reparto de la herencia debe ser honesto con lo que el testador siente

El reparto de la herencia es un tema siempre controvertido tanto si se trata de preparar el reparto de la propia, como si estamos inmersos en el proceso de reparto de la de un familiar. Y es que pensar en cómo queremos que se queden establecidos los bienes, derechos y obligaciones, cuando ya no estemos, no es una posición fácil. Por su parte, cuando se trata del reparto de la de un familiar, el conflicto suele ir más encaminado al desacuerdo del modo en que se cree que es más justo.

Es por esta razón, que un primer consejo de los expertos, es que para evitar conflictos familiares, lo mejor es dejar testamento. El testamento es el acto mediante el cual, una persona deja establecida su voluntad, acerca de como quiere que sea el reparto de su herencia. Se trata de un documento que puede realizarse en cualquier momento de la vida, que es personalísimo, y que se puede cambiar tantas veces como el testador estime oportuno. Sin embargo, llegado el momento, muchas personas se preguntan, ¿Cómo debería ser el reparto de la herencia?

¿Qué opinan los expertos?

Son muchos los expertos que como hemos dicho, recomiendan que la mejor herramienta para que no haya problemas con la herencia, es el testamento. Bien es cierto, que la ley cuenta con la normativa necesaria aplicable a los casos en los que no exista este documento. Por tanto, la herencia se va a repartir en cualquier caso mediante un mecanismo legal. Sin embargo, lo primero que el testamento garantiza, es que se haga según la voluntad del testador.

Cabe recordar, que si no hay testamento, la herencia se repartirá a partes iguales entre los herederos establecidos por la ley. En este sentido, en el caso de que el causante tuviese hijo, la ley determina que la masa hereditaria se reparta a partes iguales entre los mismos. Una situación que puede no ser la más justa, sobre todo, si el causante hubiese dejado por escrito su voluntad.

Pero, ¿Qué ocurre si no hay hijos? La ley establece un orden, en el que se establecen los herederos que sucederán a falta de otros anteriores. Este orden es el siguiente:

Hacer testamento, sí, pero hacerlo bien

Si el primero consejo de los expertos para que no haya conflictos en el reparto de la herencia, es que se haga testamento, el siguiente es que este se haga de la mejor manera. Y no, no se refieren a que se haga conforme dicta la ley, que esto se da por supuesto. Sin embargo, en ocasiones se cae en el error de otorgar testamento estableciendo en este, que se haga lo mismo que se haría si este no existiera.

Es decir, pongamos de ejemplo un padre que fallece con dos tres hijos. Si hace testamento, no tiene sentido que lo haga para poner que se reparta la herencia a partes iguales. Pues así sucedería igualmente a falta de este. Por esta razón, el testamento debe ser un momento en el que el testador debe ser honesto con lo que siente. La realidad, es que las relaciones paterno-filiales normalmente son diferentes con cada uno de los hijos.

Esto significa, que es más habitual de lo que pensamos, que sea uno de los hijos el que se encarga de sus padres, que haya otros con los que no se tenga apenas relación, o incluso que la situación económica de uno de ellos, sea peor que la del resto de los hermanos. En estos casos, es lícito e incluso justo, que el padre favorezca en la herencia a aquel que por la razón que sea, considere que más lo merece.

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