De un tiempo a esta parte se han popularizado entre la población los conocidos como superalimentos. Muchos expertos aseguran que ningún alimento tiene las características propias para ser catalogado como tal, y muchos otros utilizan este término para destacar un alimento con importantes propiedades para la salud.
En cualquier caso, parece que otorgar el titulo de superalimento a cualquier producto provoca un impacto en cuanto a su previo en el mercado. Así, el nutricionista y farmacéutico Álvaro Domínguez, del Hospital IMSKE, habla sobre este aspecto.
«Su precio elevado no está justificado y la mayoría de estos se pueden encontrar en productos comunes», explica este especialista. Y es que añade que se venden como propiedades únicas de algunos superalimentos, aunque es posible encontrar en otros alimentos de uso cotidiano.
Propiedades nutricionales similares
Un ejemplo es la relación nutricional que existe entre un alimento tradicional como el brócoli y otros alimentos de la misma familia tratados como superalimentos; como el kale y bimi.

Estos tres alimentos aportan escasas calorías y son ricos en minerales, como el hierro, potasio, calcio o magnesio. Además, también son fuente vitamina A, vitamina C, vitamina B6, fibra y agua.
En el aspecto nutricional, estos tres alimentos similares son muy parecidos. No obstante, la diferencia de cada producto en el mercado es significativamente grande. Mientras el kilo de brócoli está a 1,19 euros el kilo; el kilo de kale sale a 6,20 euros y el de bimi a 11,25 euros.
Cómo podemos observar, la diferencia de precio es abismal. Esto es algo que ocurre también con la chía, un producto al que se le otorga la etiqueta de superalimento por su aporte en w-3, un ácido graso esencial para el organismo.
«Sin embargo este ácido también se puede encontrar en pescados azules, y además, el aporte con este alimento será mayor que con lo que normalmente podemos añadir de chía a un yogur; «por ello, y como la mayoría de nutrientes que contiene aparecen en otros alimentos comunes, se podría decir que su precio no está justificado», explica el doctor Domínguez.
Superalimentos cotidianos
Cómo señalábamos anteriormente, los superalimentos han tenido una gran repercusión en los últimos años por las propiedades específicas a nivel nutritivo. No obstante, los nutricionistas apuntan a otras opciones más comunes y tradicionales, que además son más asequibles para el bolsillo.
«Aunque el consumo cotidiano de ellos nos ha hecho no darles la importancia que se merecen, nuestra cesta de la compra se ha llenado desde siempre con superalimentos tales como el aceite de oliva, el pescado azul como los boquerones, sardinas, caballa y el aguacate, entre otros. El aceite de oliva virgen extra, se puede clasificar como el superalimento estrella y más consumido por todos desde hace años», comenta Álvaro Domínguez.
En este sentido, el aceite de oliva virgen extra se puede considerar un superalimento por ser una grasa saludable, con efecto antioxidante y antiinflamatorio. Además, también destaca el cacao, al que se le pueden atribuir las mismas propiedades que al aceite de oliva virgen extra por la presencia de componentes como los polifenoles.
Igualmente, los pescados azules citados anteriormente también podrían catalogarse como un superalimento para la salud. Son ricos en proteínas y grasas de calidad del tipo omega-3, además de aportar buenas dosis de vitamina D.