Un testamento es un acto personalísimo que se hace normalmente con la intención de dejar protegidos a tus seres queridos. Y es que aunque la ley ya determina un orden de herederos que prioriza a los más cercanos, es habitual que cuando una persona está casada, piense en no dejar desamparada a su pareja.
Por este motivo, es habitual el conocido como testamento del uno para el otro. En este caso, el testador deja por escrito su voluntad para que su cónyuge disfrute del usufructo universal de toda su herencia. Esto significa, que mientras su pareja viva, será la legitimada para usar y disfrutar de todos sus bienes. Es decir, de contar con la posesión.
Una vez esta fallezca, ya la herencia recaerá sobre los herederos, que sin embargo, han sido propietarios desde el momento del fallecimiento del causante. Cabe recordar, que el Código Civil dictamina que los herederos forzosos son el primer puesto los hijos y descendentes; en segundo, los padres y ascendentes; y es llegados al tercer lugar, cuando le corresponde al cónyuge.
Esto significa, que el cónyuge es legitimario del causante, es decir, tiene derecho a una parte de la herencia, denominada legítima, exista testamento o no. Sin embargo, está en tercer lugar en el orden sucesorio. Por este motivo, si se quiere priorizar a la pareja, lo habitual es realizar el testamento anteriormente descrito.
CAMBIAR EL TESTAMENTO CUANDO TE DIVORCIAS
Lo primero que hay que tener en cuenta es que un testamento no es un acto obligatorio. Es decir, es un paso que se da de manera libre y personal, pues solo la persona puede decidir si hacerlo o no hacerlo. Sin embargo, los expertos recomiendan que si una pareja se divorcia, tanto si contaban con este documento hasta ahora como si no, cada uno otorgue un nuevo testamento. Cabe señalar, que una personas puede hacer en su vida tantos testamentos como estime oportuno.
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Pero, ¿Cuál es el motivo de esta recomendación? Pues es cierto, que si hay un testamento realizado con anterioridad al divorcio, los derechos que corresponden al cónyuge dejan de tener valor por la extinción del matrimonio. Sin embargo, puede darse la circunstancia de que en dicho documento, se haya decidido dejar al hasta ahora cónyuge una cuantía de la herencia mayor a la legítima. Esto podría causar problemas de interpretación posteriormente y en este caso, permitir a la ex pareja intentar comparecer en la herencia.
Y, ¿SI NO EXISTÍA ESTE DOCUMENTO?
En el caso de que no hubiese existido testamento antes del divorcio, hay una razón por la que aún así, debería cada miembro de la ex pareja otorgar un testamento después de divorciarse. Esto es, cuando existen hijos menores de edad. Y es que de este modo, se evitará que el cónyuge superviviente sea el administrador de la masa hereditaria de los hijos hasta la mayoría de edad.
Otra duda muy frecuente surge en el caso de las parejas de hecho. Pues hay quien se pregunta, qué ocurre en los casos en que no llegan a casarse. Cabe señalar, que con respecto a las parejas de hecho, los derechos hereditarios son los mismos que los del matrimonio. Por tanto, el cese de la pareja de hecho tiene los mismos efectos jurídicos que el divorcio.
No obstante, existe una diferencia: la prueba. Esto significa, que si se quieren hacer valer los derechos hereditarios, hay que probar la existencia de la pareja de hecho, y si se quiere poner fin a esos derechos hereditarios, hay que proceder a probar la finalización de la pareja de hecho.