En 1980, el aceite de colza se ganó una mala fama en España que le ha llevado a ser considerado como un alimento perjudicial para la salud. Al menos 4.000 personas perdieron la vida por el Síndrome del Aceite Tóxico (SAT) producido por este tipo de aceite que venía infectado por un tipo de insecticida.
Justo cuando se cumplen cuatro décadas de aquella crisis sanitaria, algunos de los afectados por el aceite de colza aún padecen secuelas pulmonares, neurológicas o cutáneas. Eso sí, después de tanto tiempo, conviene saber que realmente el aceite de colza no es tan nocivo como se piensa en España, siendo el segundo aceite más vendido en todo el mundo.
Esta mala fama vino por la mala manipulación del aceite de colza en 1981, cuando fue desnaturalizado con anilina de uso industrial y posteriormente refinado con el objeto de venderlo como alimento. Esto provocó unas sustancias (oleoanilidas), que fueron las causantes del conocido como SAT, que produjo más de 20.000 afectados.
Por lo tanto, la realidad es que el aceite de colza que se consume en todo el mundo poco tiene que ver con el que consumieron los afectados; que por desgracia tuvieron la mala fortuna de topar con un lote que estaba infectado. Sin embargo, este tipo de aceite es un alimento que cuenta con numerosas propiedades beneficiosas para la salud en general.
Contraindicaciones del aceite de colza
Tradicionalmente el aceite de colza se ha caracterizado por su alto contenido en ácido erúcico y también por su alto nivel en glucosionaltos, que lo hacían perjudicial para el consumo. De esta manera, en los años 70 se desarrollaron diferentes variedades de colza con niveles reducidos de ambos compuestos a las que se le empezó a llamar canola, que aporta aproximadamente el 2% del ácido erúcico.

En particular, el término canola se utiliza más en países de habla inglesa, como Estados Unidos, Australia o Canadá; pero en Europa se sigue usando el término colza para denominar tanto al aceite de uso alimentario como al de uso industrial.
En este sentido, dentro de los aceites, el de colza está más emparentado con el aceite de girasol que con el de oliva, aunque existen bastantes similitudes entre ambos desde el punto de vista tradicional.
Un aceite completamente saludable
Por lo tanto, podemos afirmar que el aceite de colza realmente no supone ningún riesgo para la salud, pero guarda una gran mala fama después del desastre ocurrido en España durante 1981.
De hecho, por razones obvias es un aceite que pese a ser poco cotizado en España, pero es muy económico y está cargado de ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, siendo además muy bajo en ácidos grasos, todo lo contrario que el aceite de palma.
Así, este aceite está apto para consumir sin grandes contraindicaciones, pero todavía tiene su fama muy dañada para ganar adeptos en España. Pese a ello, no deberíamos renunciar a los beneficios que puede aportarnos, ya que lo ocurrió hace cuatro décadas podría haber ocurrido con un aceite de cualquier origen, puesto lo que ocurrió fue un tratamiento inadecuado y fraudulento del aceite de colza.